voices

La masculinidad en la moda

Por Emiliano Villalba.

Saber, escribir o representar la moda masculina es un todo un reto. Si bien se piensa que “la ropa de hombre” no es más que un saco, un pantalón y cualquier otra cosa que sea lo contrario a un Top, una falda o unos tacones, las estructuras pre-concebidas de cómo debe ser la ropa y siluetas masculinas nos han sido enseñadas desde el siglo XVII y es por eso que la industria procura, cada temporada, encontrar nuevas propuestas para ofrecer al mercado masculino.

Lo que vemos ahora no es más que un simple desacomodo y acomodo de figuras que pretenden ofrecernos cosas nuevas sin ningún cambio aparente en la vestimenta masculina.

¿Por qué debería importarnos la moda masculina? Si bien es cierto que la industria de la moda es un elemento esencial en nuestro acomodo social, escribir o hablar de moda masculina es un tabú en muchos aspectos. En primer lugar, a la moda se le ha pensado como algo llanamente femenino; no es gratuito este pensamiento, pues ya en la prensa francesa de finales del siglo XVII, se empezaba el uso de grabados cuyas protagonistas eran las damiselas de la corte del Rey y mujeres con títulos nobiliarios.

El contexto social y político de Francia permitió que los grabadores de moda (que en ese tiempo eran famosos por sus láminas que mostraban las últimas tendencias en vestidos, peinados y zapatillas) comenzaran a ver también al hombre como un canal para ofrecer moda a sus semejantes. Los grabadores como Jean Mariette y los hermanos Bonnarts exponían en sus láminas a celebridades del momento, como héroes bélicos o actores de ópera, como modelos de las últimas tendencias masculinas en ropa.

No sorprende en absoluto que estos primeros esbozos de la moda masculina se dieran a partir y alrededor de actividades para hombres. Era el contexto social, religioso y económico lo que sostenía (incluso sostiene, actualmente) las conductas de ese entonces. Con los grabados de moda se inició una nueva forma de “ver” los roles que cada género y sexo tenían en ese momento. Un hombre tenía que demostrar un estilo de vida masculino a partir de batallas y hazañas que rectificaran su carácter protector, proveedor y sexual. En cambio, las mujeres se mostraban tímidas, como objetos del deseo y llevando las mejores ropas compradas por sus proveedores.

Así comenzó a mostrarse la moda masculina. Actualmente, escribir o incluso consumir moda masculina es completamente distinto. Nos encontramos en una época de tantos cambios en la percepción del género que no es gratuito que en las distintas semanas de la moda se presenten colecciones genderless que exponen nuevas masculinidades como lo hicieron Henrik Vibskov o Christopher Kane con prendas mucho más concentradas en el patrón que en un género específico. O quizás hablar de campañas mucho más comerciales como Jaden Smith para Louis Vuitton usando una falda. Varios medios han escrito que ahora el género no importa para vestir, sin embargo, pienso que lo que más importa ahora no es la ropa, sino el género, pues con gran ahínco está dictaminando nuevas formas de vestir.

Sin embargo, estas nuevas formas de presentar la masculinidad están tomando apenas y un cuerpo definido. Ser genderless no es sólo diseñar a partir de siluetas más relajadas y oversized pues pareciera que es el único recurso para ocultar los senos, la vagina o el pene y los pectorales. Ni tampoco meter el rosa en un saco o un pantalón. Ni mucho menos vestir a un modelo andrógino con una minifalda. ¿Cuál es el verdadero motivo de la ropa genderless? ¿Desplazar la moda masculina? ¿O es sólo un mecanismo para difuminar las divisiones genéricas de la sexualidad actual?

Esta columna estaba pensada en ser escrita a partir de la pregunta: ¿Cuál es tu percepción acerca de la moda masculina y cómo es que se presenta en las semanas de la moda del mundo? A esto, podría contestar con lo siguiente: La moda, así como el arte, el cine o la arquitectura, es un medio que permite descifrar el pensamiento de una determinada época, cada ciclo corresponde una diferente visión del mundo y se ve reflejado en la forma de vestir. Para la primavera del 2017 se siguen viendo propuestas clásicas más apegadas a una cierta tradición y canon de masculinidad, sin embargo cada vez más marcas apuestan a arriesgarse y proponer nuevos cánones de vestimenta. La moda sólo es el producto del pensamiento y lo importante aquí para reflexionar no es destacar qué marcas son las mejores siendo genderless o siendo 100% masculinas sino cuál de estas son las que genera una experiencia en el consumidor que lo lleve a usar una falda Louis V. o un abrigo Oversize de Balenciaga.